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jueves, 18 de febrero de 2010

Manual de Urbanidad en Camioneticas I

Es verdaderamente asombroso como, en una camionetica, existe un código de comportamiento tácito, quizá legado de generación en generación por los usuarios del servicio de transporte público elevado.

Por ejemplo, Ud. se dará cuenta muy fácilmente que la cortesía básica del "buenos días" es totalmente inexistente en el Metro, de hecho, intente dar los buenos días al entrar a un vagón y recibirá miradas punzopenetrantes de ¿qué tienen de buenos? o, en el mejor de los casos, observará caras largas que gritan en silencio ¿y a este qué bicho le pico?.

En poquísimos casos alguna persona contestará  entre dientes a su saludo, o bajito, casi en infrasonido. ¿Por qué? por temor a recibir la censura de todos aquellos a quienes se les ha recordado su mala educación. 

Haga lo mismo en una camionetica y quedará como un pedante amargado, pues gracias a Dios aún es costumbre el saludo y la despedida respetuosa al abordar y salir de una buseta.

Hay otra conducta feliz que recientemente he racionalizado:  aquella costumbre de pagar el pasaje a un amigo, compañero de trabajo o conocido que felizmente nos acompañe en esa dantesca travesía que va de una aparada a otra.

¡Qué agradable es una charla de camionetica! He oído de todo, desde compañeros de estudio que tenían años sin verse hasta familiares lejanos; siempre con el preludio-reclamo del alejamiento y la vana promesa final de "no dejar pasar tanto tiempo" hasta el próximo encuentro.

Ni hablar de la complicidad en contra de profesores, jefes y gobernantes, malvados por igual, pues  la camionetica es un foro donde fácilmente se hace catarsis y además se palpan los grandes temas de Opinión Pública, eso si el conductor tiene la amabilidad de bajar el volumen a su estruendoso equipo de sonido.

Y así, este comportamiento social, digno de un etólogo, es sellado con el ritual donde quien abandona primero el infierno sobre ruedas le dice a su querida contraparte "no te preocupes, que yo pago el pasaje".

Quedan obviamente excluídas las camioneticas con los odiosos letreros de "pague al subir", en cuyo caso existen opciones más costosas como compartir una chuchería o refresco de los clásicos vendedores ambulantes.

¡Ah! mágico momento de cordialidad humana en una insufrible ciudad, donde toda norma de cortesía suele disolverse en la terrible paranoia de la inseguridad o en el ácido del aislamiento individualista.

Así que la próxima vez recuerde que -aunque no está en el Manual de Urbanidad de Carreño- es un gesto de cariño y/o cortesía pagar el pasaje de la persona querida, cual óbolo de nuestros días destinado al Caronte que solemos llamar "autobusero".



Rodolfo Alejandro

Postdata: este comportamiento es aplicable solamente en las rutas urbanas, pues en las rutas sub-urbanas y en los viajes largos, como por ejemplo hasta algún pueblo con transferencia en Caucagua; existe otra gama de conductas que desglosaré en otro post.


sábado, 23 de enero de 2010

Levántate y anda


He querido empezar mi tímido regreso con esta frase bíblica. Hay veces en las que uno cree que ciertas cosas están muertas, olvidadas o superadas -para bien y para mal- , y de repente resucitan de ese estado de singularidad en el que las hemos sepultado.

Sea pues, para bien, el caso de este mi blog. Si acaso me quedan lectores, pues os debo algunas letras:

Mea Culpa

Primero me disculpo por lo denso que he escrito hasta ahora, realmente he seguido al pie de la letra la mancheta, y he convertido este espacio virtual en una cloaca inteligentemente confeccionada en donde he evacuado muchos pensamientos, gustos e intereses; como si me fuera a leer yo mismo. Ahora, con la serenidad del tiempo y del espacio, pues trataré de simplificarlo todo mucho más. Menos es más (con su toque barroco :-D claro está )

Por qué dejé de escribir

Le explicaba a un amigo que el cinismo, y los pesares del día a día a veces permean en nuestra vida interior (escribir es un acto intimísimo) el resultado es que se envenena la tinta. En ese estado es muy peligroso escribir, casi como un mono con hojilla. En definitiva, si uno no se tiene, no se puede dar a los demás.

El porqué de mi regreso

Me siento rehabilitado en mi pluma. Y quisiera cerrar con otra anécdota bíblica aplicada a mi circunstancia. En el momento en que empezé a escribir este blog, me sentía como San Pablo, con una revelación que cambió por completo el sentido de mi vida, yo ya no era más Paulo de Tarso.

Comentando esto con un profesor, en la búsqueda fallida de un ahnelo que se me negó, me explicaba que la tradición dice, basada en una de sus cartas, que San Pablo se entregó al anacoretismo para asimilar la llamada de Dios, siendo así que pasó entre dos y tres años en el desierto antes de predicar.

Pues muy a lo micro, dentro de mi humilde existir, creo que ya he pasado algún tiempo en el desierto, y que se han sedimentado muchas cosas en mi alma como para retomar aquel talento que creo que se me ha dado: escribir. Heme aquí ante ustedes, nuevamente.

Un abrazo cordial a a Sofía, Kaspian, Ale, Daniel y a todos aquellos que me han infundido esperanza en el corazón para volver a empezar.

Rodolfo Alejandro

martes, 22 de julio de 2008

Filosofando en la camionetica...

Conversaciones de Camioneticas y Metros
(dedicado al Señor X, del metro)

-Hoy me levanté de muy mal humor, bastante más malhumorado de lo común, podría decirse…Probablemente el estrés pre-graduación, mezclado con que los eternos vaivenes de la luz quemaron y dañaron, o al menos eso creía, las luces de mi estanque Barroco-Zen…

-Decidí ir a mi universidad, debía unos libros en la biblioteca y además tenía que ver qué hacía con las entradas a la fiesta de la graduación.

-Lo que transcurre a continuación es lo que recuerdo fehacientemente de algunos diálogos (o monólogos) que sostuve por el camino…

EN LA PRIMERA CAMIONETICA

Camionetero: Bueno carajito del coño, ¿por qué no me pediste la parada antes?. AHORA QUEDÉ COMO UN MOJÓN ATRAVESADO, bájate de una vez

R: Disculpe señor

C: Ah, que disculpas ni qué carajo, bájate

(mentadas de madre, cornetas y claxons)

GHC, donde trabaja mi tía

Portero de GHC: pase adelante mijo, la reja no muerde...

R: Gracias señor, Buenas Tardes

Mi tía: ¡Hola!, ¡Dios te bendiga, mijo! aquí está tu cheque. Uy pero que peludo estás ¿no te has afeitado?

R: No tía, no me dio tiempo (ganas)

MT: ay pero pareces un mariquito con ese bolsito rojito de mano, qué llevas ahí ¿maquillaje? Jajajajaja ¡qué maricón!

R: Jajajajaja, no tía, no ese tipo de maquillaje, ¡son libros!

MT: ¿Y qué? ¿Cuándo los entregues te vas a poner el bolso en el hombro? JAJAJAJAJA

R: JAJAJAJAJA

Vigilante: JAJAJAJA

(Besos y amapuches)

EN EL METRO (subway-underground), de ida a la Universidad:

La pide-pide: Buenas tardeeeeees señoes pasajero, SOY LA PIDE-PIDE, otra vez, la fastidiosiiiiiiiiitaaaaaa, ya usteeé me conocen, yo solo toy pidiendo pa mi jijos, ios me los bendiga a toos, ya utee saben que no vengo con cuento, que no sé lee ni ecribí, que etos reales son pa ellos.

R: tome amiga.

La pide-pide: ¡que ios se lo pague y lo bendiga, joven!.

R: Amén.

La pide pide: GUEEEENO ALGUN CABALLERO O CABALLERA QUE LE É EL PUESTO A ETA SEÑORA EMBARAZÁ, POL FAVOL.

VOZ DEL METRO: Estación MIRANDA

Señora: pero bueno qué lo que pasa aquí, esto no era la estación ¿Parque del Este?, fin de mundo chico… ahora sí es verdad que no jodimos con este hombre y sus locuras históricas…

VOZ DEL METRO: ATENCIÓN, señores pasajeros, por fallas en el sistema eléctrico, todos los vagones serán desalojados en la Estación Dos Caminos, el tren con dirección Palo Verde prestará servicio hasta esta estación, favor abordar el tren dirección Propatria en el andén del frente…

SEGUNDA CAMIONETICA

(soundtrack: muchos motorizados)

-Estaba vacía y me quedé dormido, al abrir los ojos me percaté que tan sólo estaba por la mitad del camino, frente a CANAL “i”, luego pensé que quizá ese sería mi último viaje como estudiante de pregrado a mi universidad y miles de recuerdos asaltaron mi mente ¡Cuánto filosofar de camionetica!

EN LA UNIVERSIDAD

Vigilante: ¿Usted a donde viene?

R: A comprar una entrada para mi fiesta de graduación, yo solía estudiar acá…

V: Pase pues…

R: Buenas tardes Deyanira, ¿cómo me le ha ido?.

D: (saluda con la mano y pica el ojo, tapa el auricular) ¡Hola Rodolfo!

R: Buenas tardes, Sandra. A cuánto están las entradas, por favor.

S: A 170 c/u, cuántas quieres

R: una, por favor, por si las moscas…

(Sonido de caja registradora)

OFICINA DE BURÓCRATA DE MI UNIVERSIDAD

-No pude hablar con ella, estaba muy ocupada, como siempre… a veces el trabajo despersonaliza y deshumaniza…un saludo apurado sólo le arranqué, a pesar de que iba especialmente a saludarla... La perdoné porque me pareció que estaba arreglando todo para los actos de grado, ¡semejante estrés!

Pasé por la oficina de DPI, justo al lado…

R: Holaaaaaaa

Y: Hola, por cierto, sabes que nos quejamos con la imprenta porque salió “quemada” la parte de la foto donde estabas tú, ya lo van a cambiar, fue un error de ellos, nosotros no te borramos porque revisamos el original y no había ningún manchón sobre tu foto…

R: ¡Uy qué pena! Espero que no haya sido por mi culpa que le jalaran las orejas a los de la imprenta, mire que siempre hay que tener un mejor amigo en las imprentas, ¡qué se lo digo yo!

Y: No tranquilo, jejejeje, qué estés bien.

R: Muchas Gracias, un abrazo.

-Qué bueno sentir una brisa fresca de humanización en medio de los cubículos burocráticos…

(Sonido: el de las bolas de pelusas del desierto, como en los Westerns)

EN LA BIBLIOTECA


R: Hola amiga, M.E, buenas tardes, vine a traer estos libros…

ME: ¡Hola Rodolfo!, vaya qué tienes aquí: las memorias de Vasconcelos, y Roma Dulce Hogar. ¿Los vas a volver a sacar?

R: Sí, por favor, y también me llevo el de Scott Hahn “Señor, Ten Piedad”

R: ¿Y usted no va a ir al acto de grado el martes, o a la firma de actas pasadomañana?

ME: No vale, sabrás que hay alguien que tiene que quedarse atendiendo la bilioteca porque tú sabes, los muchachos han ido saliendo de vacaciones y eso...

R: Qué lástima, porque la verdad usted debería estar ahí, qué hubiésemos hecho sin usted todos estos años, imagínese, desde que estaba la biblioteca "vieja" jejeje.

(Chillido del “delata robalibros” de la biblioteca)


EN REPRODUCCIÓN II
(Sonido de fotocopiadora)

Sr. Miguel: Hola panita cómo estás…

R: Holaaaaaa cómo anda todo por acá.

(Larga conversa sobre salud, fútbol, niños, defendí a Alemania-España, la ausencia de Ballack, la poca supremacía española pero su merecido triunfo, del ensañamiento contra Italia...)

Sr. M: sabes que se fue la luz en toda Caracas ¿no? Menos mal que aquí no…

R: ¡Con razón el metro desalojó a todos en Los Dos Caminos…! ¡Coño! Se me quedó mi celular ¿Puedo llamar a mi mamá desde tu teléfono?

Sr. M: Sí, no hay problema, dile a Javier.

Javier: dale, pasa ahí y marca nueve…

Mamá: aloooooó

R: Aló, bendición mamá, cómo está todo.

M: Dios te bendiga, ¡se acaba de ir la luz! Pero ya volvió.

R: menos mal ¿y el estanque, la pozera, desenchufaste la bomba de agua, acuérdate que se queda pegada cuando regresa la luz?.

M: Ay no mijo, deja que le digo a tu papá, ¿y cómo te fue en la Universidad?.

R: Mamaaaaaaá, que estoy hablando de teléfono ajeno.

M: Y quién te prestó ese teléfono, dónde estás tu mijito, ¡deja que yo te llamo!

R: Mamaaaaaá, qué estoy hablando de teléfono ajeno en la universidad porque se me quedó el Celular, chao (tranqué)

R: Gracias Javier, adiosito, nos estaremos viendo. Adios Miguel, me voy corriendo porque el tráfico debe ser horrible...

Sr. M: Chao Rodolfo, nos vemos, que la pases muy bien en tu graduación…

R: ¡Muchas Gracias!

DE NUEVO EN BIBLIOTECA

R: Amiga, vengo a decirle que no hay Luz en Caracas, que hay un caos por ahí en el metro…

ME: ¿En serio? Muchas gracias.

(Chillido del “delata robalibros” de la biblioteca, again)

A LA SALIDA DE LA UNIVERSIDAD

Vigilante: hasta luego joven.

R: ¡Hasta luego! (sí, y así fue mi salida oficial como alumno de pregrado… la próxima vez que salga de la universidad, ya seré licenciado :D)

EN LA TERCERA CAMIONETICA, DE REGRESO AL METRO

VOZ: Holaaaaaaaa chico, pareces Droopy...

R: Hola Deyanira, otra vez yo, sí jajajaja, por cierto: sabes que no hay luz y que el metro está colapsado ¿no?

D: SEÑOOOOOOR DÉJEME AQUÍ, me bajo corazón, mejor agarro otra camionetica, me salvaste la vida, chao…

R: De nada (algo aturdido)

(Soundtrack: cumbia-vallenato-reguetón-salsa erótica)

EN EL METRO, de regreso a mi casa:

X: Porque no es lo mismo vencer que ganar

-La frase taladró mi pensamiento, oí atentamente.

X: Sí señora, porque el que gana siempre es superado, mientras que el que vence en buena lid para ser el primero, por sus méritos, nunca es superado, el vencido siempre le deberá algo al vencedor…

R: Buenas tardes señor, no pude evitar escuchar…¡estoy muy de acuerdo con usted!

X: Es así mi hermano, qué sabes tu de eso.

R: Bueno, que por ejemplo cuando en las guerras un bando ganaba, entonces los vencedores eran "dueños" de los del otro ejército, quienes le debían la vida y la lealtad en esclavitud a los que les conquistaban…

X: Así es… de hecho de Israel, a Jacob, se le llama "el Vencedor del Ángel"…Es que hay libros hermano que hay que estudiarlos, no leerlos, como este…

R: ¿Y qué está leyendo amigo?

X: Se llama "El Espíritu de los Vencedores" de Rod Parsley, es este que tengo en la mano.

R: ¿Rod Parsley? ¿El conferencista cristiano?

X: Sí, el mismo. Este libro es de estudiar, porque como dicen por ahí, hay cosas en el mundo que vencen en realidad a los hombres: los vicios, el alcohol, las mujeres, las drogas…

R: El materialismo…

R: Por cierto, yo cargo aquí conmigo, en esta bolsa que mi tía me dijo que parecía un mariposón, mire, uno de mis libros de estudio. Se llama “Roma Dulce Hogar”, y lo escribió un teólogo protestante que “regresó” al catolicismo, no importa cuantas veces lo lea, siempre me encanta leerlo una vez más.

X: Ya veo, con que Scott Hahn ¿ah?, lo tendré en cuenta para leerlo…

R: Y yo tendré en cuenta el suyo también Parsey ¿no?

X: (con acentuación) Rod Parsley, "El espíritu de los vencedores", que yo en nombre de Dios me considero un vencedor. Lo compré en una librería ahí en el último piso de donde esta Beco en Chacaíto, buena librería esa, ojalá lo leas…

R: Que así sea hermano, qué gusto haber hablado contigo hoy…Sabes que lo más hermoso de la verdad es que nadie la impone, ella persuade y convence por sí misma, quien impone una "verdad" sencillamente no la tiene, y como decía mi abuela, cada quien tiene un pedacito de la verdad en su bolsillo...

X: Así es amigo, la verdad nunca se impone, ¡Se expone!.

Voz del metro: ESTACIÓN PLAZA VENEZUELA.

X: Cuidado que te van a sacar empujado…

- Una vez fuera, nos despedimos corriendo…

-Podría seguir contando como en el metro, en la transferencia, observé y oí muchas otras historias, como en todos mis días. Unas más sórdidas y escatológicas como el típico venezolano jodedor que pide una vaca (recolecta) para comprarle un desodorante a alguien con mal olor en el metro… pero no lo haré.

-Mi pensamiento, aún de regreso en la cuarta camionetica del día, no pudo apartarse de la reflexión del señor X. ¡Qué mal que no supe su nombre!, la impersonalidad de la ciudad me lo arrancó desde unas escaleras mecánicas, donde el bullicio no me permitió oírlo.
.
-La gran pregunta de hoy, ¿será que graduándome me gané o me vencí a mí mismo? En todo caso ya tengo un nuevo libro que debo leer para a lo mejor acercarme a una respuesta certera...

-Y así llegué a mi casa, sólo para encontrar que la bomba de la pozera-estanque continuaba detenida como lo preví, pero milagrosamente cuando me acerqué y la reconecté pues volvió a funcionar… quizá un guiño de la vida para aclararme que a pesar de que se me fuera la luz de vez en cuando, en uno de esos días en los que amanezco malhumorado, pues la claridad del pensamiento nunca debe dejar de chapotear en mis aguas intelectuales.

-Gracias a Dios todos los días porque en las camioneticas y en el transporte público, y en todos lados, siempre converso e interactúo con maravillosos seres humanos, así sea en una ciudad tan deshumanizada y estresada como mi querida y caótica Caracas…

-Es por eso que siempre diré que las camioneticas, el transporte público, son para nuestra mente el nuevo gymnasium, una nueva ágora donde no nos queda más que encontrarnos con el otro, para compartir con ellos así sea a la fuerza en un mundo donde el individualismo es un cáncer.

-De nuevo, gracias a Dios que todavía hay esperanza. Gracias a Dios que salgo de mi casa con tribulaciones ficticias y llego y me recibe el calor de mi hogar, la cola siempre alegre de mi pastor alemán Káiser, de mi samoyedo Osito, el chapoteo de mi estanque que calma tantos pensamientos y reflexiones que traigo en el camino.

-Finalmente, Gracias a Dios que a veces salgo vacío en el alma solo para llegar lleno de tesoros compartidos en mi pequeña pero inquieta mentecilla, en una camionetica, en cualquiera de esas en las que tú de seguro muy pronto te montarás, y ahí, espero conocerte como debe ser: en persona...

-Gracias una vez más por leerme y quiero que sepas que por todas esas razones siempre seguiré escribiendo “Filosofía de Camionetica”, muy especialmente esperando encontrarte por ahí para lograrte arrancar una palabra, una conversa cuando estés absorto en tus pensamientos, en tus ganas de llegar a tu casa, en tu preocupación por cómo rendir la quincena, en tu pareja amorosa o cuaimatizada (también "cuaimatizados" hay), en tus familia, en tus hijos, en los que viven y en los que ya no están en esta tierra...en definitiva, cuando pienses en ti mismo y en cómo calzas en este mundo que al final de cuentas es una caraota (bean) y en donde todos parecemos estar en la partecita blanca.
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¡Qué importante entonces, más aún, es convivir en sana paz, con tolerancia, armonía y diálogo con el prójimo...!



martes, 1 de abril de 2008

Buhoneros de camioneticas: entre la caridad y el negocio





Buhoneros de camioneticas: entre la caridad y el negocio


Eran aproximadamente las 5:45 de la tarde en la Plaza Miranda cuando, en medio del caos de un viernes de quincena, abordó el autobús un vendedor ambulante con su nada despreciable retórica. En el lapso de una hora la escena se repitió cuatro veces, y cualquiera de los usuarios, de haber contado con una módica suma de Bs. 4.000, hubiese podido disfrutar de una variopinta merienda compuesta por caramelos, chocolates y un chupi-chupi, además de la oportunidad de decir “Te amo” con una tarjetica, sabiendo que ayudó a alguien a rehabilitarse de las drogas. En una Venezuela que cuenta con más de 50% de trabajadores en la economía informal, esta escena es parte de la cotidianeidad de todos aquellos que viajan en el transporte público citadino.

“¡Sea Ud. su propio jefe ganando por día desde Bs. 30.000!, no se necesita experiencia de trabajo, ni credenciales, sólo carisma, horario súper flexible”. Quizá este sería el clasificado –de haberlo- de un negocio que marcha sobre ruedas. Y es que más que un negocio, pareciera una profesión, incluso Adrián (conductor de la ruta Antímano) confesaba sus sospechas de que existiera una suerte de curso o taller para entrenarlos. Sin embargo, todos los vendedores entrevistados negaron esta suposición. Magali, de 35 años, resumió la opinión de todos diciendo: “aprendí de un amigo que se metió en esto un tiempo antes”. Y es que pareciera que hubiera una solidaridad entre ellos, casi un gremio, dejando atrás, claro está, las riñas que trae la competencia.

Para todos aquellos que les resulta incómodo el hecho de que un vendedor de camioneticas irrumpa su limitado espacio personal casi sin pedir permiso, quizá se alegren y entristezcan al saber que existe una ley que castiga estas acciones y que no se cumple. Pero lo que no se debe pasar inadvertido es que dejaron de ser una simple molestia para convertirse en un fenómeno cultural en el que existen estilos y tendencias: desde drogadictos rehabilitados hasta parientes enfermos, pasando por los que decidieron vender para dejar de robar, todos con el tradicional tonito que pide un minuto valioso de nuestro tiempo y termina con un improperio porque casi nunca, al menos a la primera, les quieren comprar.

La Ley vs. la realidad urbana

El Capítulo VII del Código Penal Venezolano establece en los artículos 504 al 507 que todo aquel que siendo apto para el trabajo fuere hallado mendingando, contraviniendo las ordenanzas locales, pese a que haga o aparente realizar un servicio y/o vender algunos objetos, será penado de seis a quince días y si involucra para ello a un menor de 12 años, “será penado con arresto hasta de dos meses o multa de 300 bolívares (¿?). En el caso de reincidencia en la misma infracción, el arresto será de dos a cuatro meses”.

Siguiendo el criterio del fallecido jurista jesuita Jesús María Olaso, en Derecho una ley tiene validez social cuando es “aceptada por el grupo social respectivo” y esta se incorpora a su manera de conducirse. La tolerancia hacia este tipo de vendedores tanto de autoridades como de ciudadanos, ya es cosa del día a día; por lo tanto, quizá lo único que se cumpla de esta ley sea aquello de vender “algunos objetos”, a saber: lástima, pilas, leyes, calcomanías, mentol chino, caramelos y chocolates, libros informativos de dudosa fuente, agua, refrescos y pare Ud. de contar.

Entonces, ¿está mal este articulado o simplemente es cuestión de hacerlo cumplir? A favor de la primera opción, Lorena Espina (“De Caramelos y otras historias”, Semanario “En Caracas”, 29/04/2005) señala lo siguiente: “No es una campaña de “sonriámosle a los vendedores ambulantes” pero sí una invitación para que nos metamos en la cabeza que es un trabajo que exige talento, porque no todos nos pararíamos en un carrito a ofrecer un producto con tal insistencia para completar, al final de la tarde, alrededor de cien mil bolívares(…)”

Al respecto el especialista en Derecho Penal y profesor jubilado de la Universidad Central de Venezuela, Reinaldo Pinto, opinó que “el Código Penal queda opacado ante una realidad palpable. Según estudios del IESA en 2003, 71% de los hogares venezolanos estaban en situación de pobreza por lo que había 800.000 familias en pobreza extrema y para la misma fecha la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) informaba que Venezuela fue el único país de América del sur en que aumentó el número de personas que padecen hambre, a más de 20%. Suponiendo que las cifras se mantienen, y se le suma la tasa actual de desempleo de 13,5%, obtendremos una ley socialmente obsoleta, donde nadie además está claro sobre si las ordenanzas que regían al Distrito Federal son ahora las mismas para la Gran Caracas. No con esto estoy avalando dicha actividad, pero lamentablemente estamos en un país de economía de supervivencia y que además no tiene reglas de juego claras”.

Cabe destacar que “las ordenanzas locales” sobre la mendicidad, cuya presunta existencia supone el articulado del Código Penal, no son de fácil acceso. Quien escribe trató de actualizar este dossier y se dirigió a la Alcaldía Mayor el martes 1 de abril de 2008 con la finalidad de aclarar este punto, el resultado: fue desalojado de las instalaciones por los funcionarios de seguridad por “no contar con la permisología necesaria” para hablar con los asesores legales de la institución. De igual manera nada se obtuvo al establecer contacto telefónico con las alcaldías de los municipios Libertador y Sucre (donde más se observa el fenómeno), ya sea porque no estaban a la disposición o no sabían quien podría responder al respecto.

De seguro que el tema de los buhoneros, ya sea de las aceras o de las camioneticas, no es un tema políticamente correcto a vísperas de unas elecciones regionales y municipales. Ni hablar del derecho sagrado de acceso a la información pública...

¿Qué dicen los vendedores?

Jenny: “Tengo cuatro hijos. Comencé a trabajar a los veintiún días de parida. Trabajo un día sí y un día no. Los días que trabajo dejo a tres de mis hijos en una guardería, el otro lo tiene mi mamá. Los días que no trabajo me quedo con mis hijos. Por cada día que trabajo me gano aproximadamente treinta mil bolívares. Lo único malo de este trabajo es que otros vendedores venden productos vencidos que ensucian nuestra imagen. Por ello cada vez que ofrezco mi producto les pido a los pasajeros que revisen la fecha de vencimiento”

Luis: “Me dicen “El terror de la Baralt”, soy el que más vende. Todos me conocen y no tengo problemas con nadie pues entre más amigos tenga más posibilidades de venta. Lo importante es tener vista de águila y poder de convencimiento. En un mes no muy bueno me puedo ganar palo y medio (millón y medio). No tengo jefe y mantengo a mis dos hijos con este trabajo”.

Jonatan y Johandry: “Somos rehabilitados de Alcance Victoria. Comenzamos a trabajar a las 9:00 am, hasta que vendamos 50.000. A veces nos quedamos toda la tarde y vendemos hasta 150 mil. Tenemos una casa de mujeres en el edificio Rivero en la avenida Urdaneta y una casa de hombres en la Vega. Estábamos hundidos en el mundo de las drogas, en Alcance Victoria nos enseñaron el camino de Dios. Ahora estamos rehabilitados, no fumamos ni cigarrillos. Nuestras drogas son Dios y el deseo de ayudar a nuestros hermanos que están pasando por situaciones parecidas a las que nosotros pasamos. Si tienes problemas, necesitas ayuda o simplemente estás confundido, vas a la casa de mujeres o a la de hombres y allá te dan vivienda y comida.”

Todos manifestaron desconocer y hasta reaccionaron con humor ante el hecho de ser considerados por la ley como mendigos, defendiéndose de inmediato alegando que su trabajo era tan trabajo como cualquier otro.

Entre el amor y el odio

Choferes y pasajeros por igual profesan sentimientos encontrados por los vendedores ambulantes. “¡Yo no los dejo montar más nunca! Hace seis meses (en 2005) me multaron con veinte mil bolívares más tres días fuera de circulación”, dijo Jesús Díaz, de 52 años, conductor de la ruta “El Valle”, Otros conductores que pidieron ser no identificados se quejaron de que los pasajeros ensucian mucho las unidades con los restos de lo que compran y de que en varias ocasiones han tenido peleas con los vendedores. Miguel Daboín, chofer de la ruta Plaza Venezuela - Los Teques, opina lo contrario: “Aunque a algunos se les nota por encimita que son unos coberos porque los vez todas las semanas matando a un familiar distinto, no todos son así y tienen derecho a trabajar”

Yurmarí, de 19 años, dice: “Yo los odio, son una fastidio, siempre obligándote a que les aceptes sus cosas y de paso más de uno con una sadiqueadera ahí” pero más adelante acota: “Varias veces me han alegrado la tarde con cualquier cosita dulce”. Manuel Contreras, de 37 años, declaró: “Uno nunca sabe si te están diciendo la verdad, yo lo dejo en manos de Dios, como decía mi abuela, si lo que uno les da lo están usando para mal, ellos sabrán, pero prefiero no quedarme con la duda”

Y es en este particular, la caridad, en lo que muchos piensan si estarán jugando con su nobleza. Se tiende a pensar que hay familiares que “viven” a costa de los que mendigan en nombre de sus enfermos. Sin embargo, este es el caso de a quien por respeto se le llamará María.

La historia de María

Quien hoy en día la ve tan serena en un recoveco del Pasaje Zing no podría imaginarse las dificultades que ella y sus familiares enfrentaron hace un año (2003) con el traumatismo de cadera que sufrió su madre. “Yo tuve que dejar de trabajar para cuidarla, y con nuestros ahorros no podíamos completar los dos millones y medio que costaba la prótesis, tuvimos que pasar por muchas malas experiencias en el Hospital Pérez Carreño. Me la tuvieron en una lista de espera casi dos meses y mientras, mis hijos y un hermano estuvieron todo ese tiempo reuniendo en las camioneticas para poder operarla (...) Después de tanto esfuerzo allí está ella bien en la casa (…) Todos los días agradezco la ayuda que me dio toda esa gente sin conocerme y le digo a mi mamá que los encomiende en el rosario”… Cuando se le preguntó si sabía que lo que hacía era castigado por considerarse mendicidad expresó: “No me hubiese importado ni una ñinguita, la vida de mi madre estaba en juego”. Sea Ud. el Juez.
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Pensando en ti, María… hoy primero de abril de 2008


Cuando venía de regreso del centro, por supuesto en camionetica, me acordaba de la tarde calurosa de mayo de 2005 cuando gracias a la información de uno de los vendedores que entrevisté pude llegar al puestico de ropa de María. Rescato su testimonio acá pues vale la pena preguntarse qué habrá sido de ella, pues para quienes no lo saben, su sitio de trabajo en el centro de Caracas fue demolido poco tiempo después de mi entrevista (enero de 2006). María, como muchas otras caraqueñas, era buhonera. Elecciones van, elecciones vienen y hasta el sol de hoy lo que fue el mercado de Pasaje Zing duerme el sueño de los justos entre los escombros. Ni hablar de la repartición mafiosa de los nuevos "centros de buhoneros".

Además, jugando a la bola de cristal, sepa Dios cómo habría sido su experiencia si ella y su madre hubiesen caído en el hospital Pérez Carreño del 2008, mucho peor que el de hace cuatro años, y además si hubiese sido desalojada por segunda vez, pero en esta ocasión, de Sabana Grande. ¿Es tan difícil concibir este escenario "ficticio" en una Venezuela como la de hoy?

En honor a ella, dedico esta entrada de mi blog. No con esto apoyo a los buhoneros, pero sí pienso que deberían darse soluciones permanentes al urbanismo de Caracas. Aplaudo que quieran rescatar el antiguo esplendor de la Plaza Diego Ibarra, pero desprecio cómo usan a los buhoneros como carnada electoral para luego desecharlos como un condón.
Y a quienes puedan creer que estoy siendo trágico, o manipulador, pues les digo que en el fondo sé que sea cual sea la posible situación difícil de María ella sabrá como salir adelante, como siempre lo ha hecho, pues si algo admiro de estos compatriotas es su capacidad para hacer frente a las adversidades, y volver "a flote".

Al principio del artículo hay algunas fotos de lo que solía ser el mercado de pasaje Zing, adjunto a la plaza Diego Ibarra, en reconstrucción permanente como se ve en la tercera foto.

Los créditos pertenecen a Google Earth y a Luis Galviz (luartinga) en Panoramio.com. Agradezco especialmente a Lorena Espina, la autora de “De Caramelos y otras historias” publicado en el Semanario “En Caracas”, 29/04/2005. Su artículo me sirvió de modelo e inspiración semi fusilada, a ella mil disculpas donde le copié pero al menos intenté citarle los más posible sin que mi profesor se diera cuenta, muchas gracias.
Próximas entregas: trataré de hacer una radiografía-infografía de una camionetica estándar de nuestra amada ciudad, cuando tenga el valor de sacar la cámara, porque hoy no lo tuve. Y haré una nueva entrevista a uno de estos personajes típicos de nuestra fauna urbana, sólo que esta vez con su permiso para poder subirla, claro está. Les adelanto que iré en la búsqueda de uno de los personajes más famosos de Caracas, pero contradictiamente, uno de los menos conocidos por el mainstream. Me espera una aventura...


lunes, 31 de marzo de 2008

¿Por qué "Filosofía de Camionetica"?

La primera práctica del Seminario de Nuevas Tecnologías es la excusa perfecta para romper mi miedo escénico virtual y así asumir la mayoría de edad y la responsabilidad de las opiniones y reflexiones que suelo hacer, en otras palabras: dejar de refunfuñar entre dientes y hacer manifiesto lo que pienso.

Creo firmemente que el hombre moderno está atrapado en una lucha por liberarse tiempo, y a continuación, utiliza su tiempo "libre" en más ocupaciones: una trágica paradoja a la que me gusta denominar como un "círculo vicioso postmoderno de tormento frenético". Viva el nominalismo epistemológico, metafísico y semántico.

Pero todos los días podemos vivir un pequeño milagro.... Describo la situación:

Llegas a la universidad con la lengua de corbata...vas por la escalera y un frío recorre tu nuca...tu duende te dice que no hubo clase...aparece una prepúber de las oficinas del "Empíreo" y con una sonrisa hipócrita-sádica te confirma tu sospecha. Devuelves la sonrisa entre dientes y pronuncias un gracias machacado porque te tragaste la letanía de "zorra-santurrona-irresponsable-ineficiente-que nunca-avisas-a-tiempo".

Piensas en pedir la cola de regreso, pero llegas al salón y te recibe una pelusa del desierto... demasiado tarde. ¡Bruto! tenías que ir al estacionamiento directamente... Suspiras y egoístamente piensas "si tan sólo no se hubiese lanzado alguien al metro".

Te devuelves a tu casa con la madre de las arrecheras, empieza a llover, y estás en rolitranco de cola porque un infeliz se quedó accidentado en la mitad del cruce, se te queda sin carga el MP4, un niñito malcriado, llorón y manganzón chilla y la señora a la que le acabas de dar el puesto te mira feo porque le haces sombra en su edición mensual de "La Atalaya (anunciando el reino de Jehová)", y es justo en ese momento cuando el busetero cara cortada que te rechazó el pasaje estudiantil pone un mix de reggetón, salsa erótica y cumbia vallenato de LA MINITECA QUE MANDAAAA..........MACHINE........machine..........machine.......machine........... uája-ja-ja-jaaa.................

Yyyyy... sucede la magia... cuando crees que vas a tener un ACV y vas a estallar en un delirio psicodélico digno de Ren Höek... he allí cuando comienzas a pensar en todos los grandes temas: la vida, la muerte, Dios, el universo, el amor... te vienen a la mente un mil millones de cosas que concatenas-unes-hilvanas; comienzas a entender la trascendencia del todo, te preguntas cuándo coño vas a tener carro, entiendes las implicaciones epopéyicas metafísicas en Star Wars y la crítica ácida de los Simpsons, haces tu lista de a quién pondrías en el Death Note y si la cola es larga, te da tiempo para vislumbrar el secreto de la vida en Robot Chicken...

Supongo que el estrés máximo dispara las ondas alpha que te elevan a la iluminación, y en el medio, de verdad tienes epifanías y piensas cosas serias más allá de tus cartoons favoritos, más allá de quién se llevó mi queso, más allá de Veronika decide morir, más allá del hombre es de Marte y las mujeres de Venus y más allá del caballero de la armadura oxidada. Sí, ¡es en serio! piensas en Aristóteles, Santo Tomás, Locke, Kant... es decir: te conviertes en un Fernando Savater cualquiera sin su plata, sin su pedancia y con su peste sí y sólo sí se te olvidó ponerte desodorante por salir apurado en la mañana (y te estás agarrando del tubo del autobús para sobrevivir...).

Gracias a momentos como ese, totalmente robados a nuestra rutina, es que me atrevo a decir que todos podemos llegar a ser filósofos de camionetica. Aprovecharé entonces este espacio para compartir con ustedes todo lo que se me ocurra durante esas ocasiones, y para ello me valdré de este pedacito virtual proyectado desde de mi vanidoso pero tímido ego. (¡Vamos!, honestamente eso es un blog ¿no?).

¿Pero por qué aquí y por qué ahora? sencillamente me cansé de perder el puño de papelitos con buenas, malas, bipolares y en todo caso graciosas ideas y reflexiones, o que en el peor de los casos, no podía retomar después de un "EN LA PARADA POR FAVOR, EYYY PÁRATE PÁAAAAARAAATEEEEEE".

Este blog me ayudará a poner las ideas en orden, a sistematizarlas, publicarlas -y espero- a obtener interesantes feedbacks de mis amables lectores. En las próximas entregas tengo planeadas muchas cosas, pero la primera será re-editar un reportaje periodístico sobre los famosos vendedores de camioneticas ¿o creen que me iba a olvidar de tan pintoresco elemento? Así cumpliré también con parte de lo que me pide la asignatura: "subir información con un corte periodístico".

PD: gracias a Mairim por el ejemplo, a Mace y a Ale por la primera lectura y por calarse mi entusiasmo.

PD 2: Infinitas gracias a Rosa María "Rosemary" Bahamonde de Gull, a Isabel Otero y a mi abuela Helena Calderón de Ponce (+) ellas son mi santísima trinidad formadora en esto de jugar con las letras y las ideas. Y por supuesto a JEPPO.

Rose: profe si me lee, espero que se sienta orgullosa de mí y espero que no se esconda para que me firme el título jejeje.

JEPPO: sé que eres humilde y modesto y que odias los jalabolismos tanto como yo, así que: simplemente gracias